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Desmagnetizando un barco barreminas

De como llegué a desmagnetizar un objeto flotante de 60 metros!!!!!


La historia comienza durante la segunda guerra mundial. La lucha en el mar desarrolla un nuevo tipo de armas, las minas marítimas magnéticas, que detectan el pasaje de un barco por la perturbación que genera el casco en el campo magnético terrestre. Se crearon dispositivos sensibles para medir campos magnéticos basados en el fenómeno de saturación que sufren materiales ferromagnéticos.

 

 

Su fundamento es el siguiente: a una barra de material ferromagnético se le bobinan dos devanados y se aplica a uno de ellos una tensión alterna que logre saturar el núcleo. Luego observamos la salida en el otro, en caso que el campo magnético a detectar este alineado con el núcleo, en un medio ciclo se suma al campo generado por la alterna y en el otro se resta generando una asimetría en la forma de onda de salida. Esa asimetría genera una componente de segunda armónica que es detectada y medida. Basados en este principio se desarrollaron dispositivos altamente sensibles, sofisticados y precisos llamados «fluxgate» que permiten la medida de la dirección e intensidad del campo magnético y que son los elementos sensibles de muchos equipos, en particular las minas llamadas «magnéticas».

El pasaje de un barco genera una perturbación magnética en función del tiempo que se llama «firma magnética» y permite identificar el tipo de barco. Pueden construirse artefactos que analicen la «firma», y en combinación con el análisis acústico, puedan programarse para estallar cuando una barco tenga el tamaño y características que se consideren de interés destruir, e incluso esperen hasta que pasen varios antes de activarse.

Las minas son mantenidas por un ancla o muerto y una cadena a una profundidad de una decena de metros bajo el agua y constituyen un arma muy efectiva y barata.

La historia continúa luego de la caída del Muro de Berlín. Alemania Oriental cambia su armamento y vende, entre otras cosas, cantidad de navíos destinados a detectar y destruir minas marítimas: son los llamados barreminas. Uruguay, que por sus características geográficas y navegación en canales puede ser fácilmente bloqueado con la colocación de minas, necesitaba equipos defensivos y compró 4 a precio de ganga. Dentro de ellos había un sofisticado equipo para hacerlos transparentes magnéticamente a las minas y destruirlas. La necesidad de asesoramiento técnico (encaminado a través de la Facultad de Ingeniería) me llevó a introducirme en un nuevo mundo tecnológico.

Para neutralizar su perturbación magnética, los navíos cuentan con varias decenas de bobinas que recorren el casco por sectores, en los tres ejes (perpendiculares al sentido longitudinal, transversal y vertical del navío), que son alimentadas con respectivos generadores de corriente controlados en forma manual o automática. En la modalidad automática se mide el campo magnético en el mástil con tres sondas tipo fluxgate en los tres ejes y se controlan las respectivas corrientes. El conjunto de estos equipos se llama sistema de «degaussing».

Antes de llegar a eso, y teniendo en cuenta que los cascos de acero van adquiriendo con el tiempo un magnetismo permanente que afecta el funcionamiento del sistema, es necesario resolver este último problema. Las medidas mostraron la necesidad de eliminar las componentes permanentes mediante un proceso de desmagnetización llamado «deperming».

El procedimiento es simple, no muy ingenioso pero efectivo: se bobinó alrededor del buque con ayuda de hombres rana, un total de 28 espiras capaces de soportar pulsos de corriente (el inicial para saturar el casco era de aproximadamente 3000 A). Alternativamente se fueron cambiando de polaridad y disminuyendo en intensidad. La tensión para que la corriente inicial circule llegó casi a los 500 volts, lo que da una idea de la potencia involucrada. Luego de esto quedó eliminado el magnetismo permanente.

El problema que presenta la calibración del sistema de degaussing es que requiere equipamiento que sea capaz de medir la perturbación del buque. Para ello se necesita un laboratorio enorme con cantidad de sondas sumergidas de medida de precisión.

Dicho instrumental fue puesto a disposición por la Marina de Brasil en la base de medidas de Aratú, Salvador, Bahía. Y allí fuimos con los barreminas.

Finalmente se ajustaron las corrientes en todas las bobinas de «degaussing» para minimizar la perturbación del navío haciendo pasadas en dirección norte -> sur, este -> oeste y viceversa sobre sensores magnéticos en el laboratorio de medidas magnéticas. El barco, en esas condiciones, queda preparado para pasar sobre zonas minadas sin llamar la atención.

La etapa que sigue es hacer estallar las mismas a una distancia segura del navío. Puede hacerse mecánicamente, cortando las cadenas y luego destruirlas. Otro de los métodos es la activación, mediante el lanzamiento de cables de unos cientos de metros desde popa, haciendo circular por ellos la corriente adecuada y simulando con campos electromagnéticos el pasaje de un navío grande. Pero estos y otros detalles son ya otra historia.

 

Ing. Juan Mártony.
(Artículo publicado en la revista NoticIEEEro)

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